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lunes, 3 de marzo de 2014

¡Adiós!

a A.A.G.

Busco
tu presencia desbordada
en la punta de un lápiz:
tengo
un poema
atorado
entre mis dedos
versos interóseos
ligados al olvido;
y
sin embargo
he decidido
silenciosamente
vulnerablemente
recordarte
en alguna metáfora
flor del des-olvido
cercenada
de lo que no te dije
de lo que no tengo ahora:
tu mirada de estrella
y tu sonrisa de luna
menguante en mi futuro;
y recuerdo
que alguna vez compartimos el pan
duro
de mi existencia.

Miro tu voz
en el retrovisor de tu ausencia
y finjo
la despedida que no tuvimos,
mientras me quedo
con los primeros instantes
de tu presencia en mi vida.

No fue el aire
Sino el agua:
Estábamos juntos;
Era el momento
Ahora lo sé...


¡Adiós!

Montalvo Rodolfo
Sobre las cuatro casas, Diciembre de 1992.

jueves, 23 de enero de 2014

Oggi piango

A L.N.P.

Oggi piango
quello che non seminai
                                ieri:

Il mio cuore stanco
cerca riposo
nel ricordo
que ho di te.

Montalvo Rodolfo
Sobre las cuatro casas, 22 de Enero del 2014.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Ojos

a S.F.P.S.

Desde ahora
no quiero
trazar hurtada
la precisa elipse de tus ojos

mientras pienso:

Qué ilumina
la luz vertida
en el ánfora vítrea de su córnea,

Qué dibuja
a trazos de sombra
sobre el lienzo neural de su retina,

esa luz
bifurcada en tus pupilas;

Ni he de poder
a caso
desde ahora
descifrar la topografía de su iris oscuro,
ni leer tus párpados cerrados...

Tampoco
desde ahora
he de percibir
el rotar de tus palabras
y se han de cerrar las páginas de un libro
que cambie las ideas
sobre tus ojos perdidos
por la ciudad.

He de carecer
desde ahora
de la posibilidad de deletrear tus pestañas
mientras la luz se escabulle entre ellas
y se prende de tus nervios.

Pero
acaso
en algún trozo de hora
he de cincelar
clandestino
en relieve de aire
los pliegues de tu falda.

Montalvo Rodolfo
Sobre las cuatro faldas ¡ejeeem! digo: casas, por ahí a mediados del 2008.

Descriptiva geometría

a L.E.T.

Te percibo
-previo cuadrante ubicado-
sobre un plano transparente
dibujada como línea
tangente
            a mi existencia
generatriz del tiempo volumétrico
simétrico recipiente
del nítido líquido de tu presencia
aséptico
producto de la evolución evolutiva;
porque basta
con el punto
producto de la tangencia
-gameto-
para engendrar
al resto del universo.

Montalvo Rodolfo
Sobre las cuatro casas, mayo de 1996.

Ninfa intestinal

¿Qué sucede allá
                         en el inóspito ámbito
                                                        de la vícera?

Intestino
            -mitológica bestia fisiológica-
grueso se manifiesta
                               invertebrado
bidimensional en imágenes blancas
sobre un fondo oscuro ¿azul?

Sólo le falta
                  un hada de alas rotas
que vigile su espasmódico existir
                                                   a ciegas

O que lo habite
                        una ninfa intestinal
desnuda
de piel rugosa y blanda
que deambule haustras
buscando semidioses
para fornicar en lo húmedo del entorno

Mas la ninfa
               no encuentra a nadie...

Así
de ojos pálidos
muda
de cerosos pechos inmarcesibles
lampiña y calva
deliciosa

entonces
impávida
la ninfa se masturba
en lo recóndito del apéndice
ansiosa.

Montalvo Rodolfo

*Nota del autor:

El cinco de diciembre del 2005 me es diagnosticada una "rara enfermedad", hasta entonces desconocida por mí, llamada: Colitis Ulcerosa Crónica Inespecífica (CUCI), denominada, junto con la enfermedad de Chron, como inflamatoria intestinal.
En septiembre del 2006 fui ingresado al hospital, de manera intermitente, hasta la cirugía del 11 de marzo del 2007, en la que me realizan una ileostomía; por causas de una fístula me tengo que internar otros meses, desde mayo del 2007, hasta que someten a una segunda cirugía en septiembre del mismo año, en la cual me cambian la ileostomía del lado derecho al lado izquierdo, donde la tengo hasta la fecha. En febrero del 2008 ya estaba de regreso en la universidad.

La Casa

Entre las moléculas
de este aire que me asfixia
me limito
a prenderle fuego
a la alfombra, a las cortinas,
me limito
a incendiar la habitación entera
para que sean cenizas
al rato
el sillón rojo
el colchón que costó cien pesos
para se haga cenizas:
la puerta
que se abre
que se cierra
-hastío de madera-.

Le prendo fuego
a la habitación entera
para que se quemen
los gritos
embarrados en la pintura blanca
tragados por el yeso
digerido por los tabiques
y el mortero
vomitados
para que los oiga
en mis aburrimientos
para que los oiga
y no me aburra.

¡Que arda de una vez
         toda la casa!
Con sus fantasmas de pesimismo
-el cielo es más techo que su techo-
¡Que arda! ¡Que arda!
y se quemen:
la sala
de terciopelo rojo
las sillas y muebles
del comedor
de no sé qué madera fina
que sea una hoguera
toda la casa
para que sean cenizas
al rato:
la alfombra
y las cortinas transparentes
de la planta baja
que hasta por el fuego sea consumido
el tiempo
asfixiado por el concreto
¡Sí!
¡Que se queme también el tiempo!
¡Que arda!
Que arda y se le hagan cenizas
al rato
sus trozos de hora
y las horas completas.

¡Prenderle fuego a toda la casa!
¡A toda!
¡A toda la casa!
que se queme hasta la misma palabra
                                 e inventar otra.

Más tarde:
recoger las cenizas con las manos,
guardarlas en una caja de cartón...
la mañana siguiente
se las llevará
el camión de la basura.

Montalvo Rodolfo
Sobre las cuatro casas, de 1978 a 2004.

Mi Padre

Para ti
que fuiste alguna vez
el sonido
              del abrir
                           de una puerta,
angosta
como mi lugar de procedencia:
vagina abierta
                    -la puerta-
para que me visitaras
en el útero
                 de mi adolescencia;

Para ti
humo anidado
en los pulmones citadinos
con sus alvéolos
                         de algodón;

Para ti
habitante del sistema urbano
que en sus aurículas caminas,
oxígeno en sus arterias,
abundante torrente
                            en su carótida;

Para ti
lóbulo de un órgano cualquiera
vital inevitable,
célula primigenia
                            de mis células;

Para ti
Hombre
eslabón de la cadena evolutiva,
hererada herencia,
homenaje al ADN;

Para ti
han sido - serán-
estas líneas.

Montalvo Rodolfo
Sobre las cuatro casas, junio de 1996.

martes, 17 de diciembre de 2013

Postal II

Pienso
en la forma de los días
elaborada
con ladridos
como el paso de las horas.

Pienso
en la esencia de los días
cultivada
por los sonidos
como el silencio de la niebla.

Pienso
en la materia de los días
fabricada
con la luz
como la sombra de los colibríes.

Pienso
en la estructura de los días
imaginada
con la quietud
como el crecimiento de la buganvilia.

Pienso
en la atadura de los días
engendrada
por el frío
como la agonía de las hojas
barridas al amanecer.

Montalvo Rodolfo
“Entre árboles”, 24 Febrero de 2009.

A los que ya no están. A los que ya no estaremos.

El bambú está mojado
                        dormido
sobre del aire las espaldas
inmóvil claustro de qué respiros
                                      sofocando
las voces desprendidas de los edificios.

Vegetal testigo
                       de que estamos vivos,
a borbotones de savia
                       consumes el día.

Bambú:
vertical oblicuo amenazas desbordarte
                                   en el espacio
como un río.

Mentira:
que algo permanece
que todo mundo olvida
porque hace
como que no se acuerda
porque hace
como que no morirá
                                nunca.

Verdad:
que alguien recuerda algo
                                         de aquel día
aunque ahora sea una tarde llovida
cuando entonces caía el Sol
                                             -dicen-
                                a plomo.

Sobre del aire las espaldas
                                            el bambú está dormido
como cubriendo de la lluvia
                                           el silencio de la nada
                                           entre sus ramas.

Ha de guardar el Tiempo
como si fuera un líquido
que bebe la atmósfera
en prolongados tragos
para sobrellevar la calma
de la ausencia...
...y ausentes hay
-habrá-
muchos
más mañana.

Montalvo Rodolfo
Lugar de cañas, Otoño de 1996.

Utopía de Sol y Luna... y Jacarandas

a Jorge E.D.G.

Esta mañana
me voy quedando solo
un poco.
La ciudad se calla,
el Sol la levanta de sus edificios y sus torres,
la tenue Luna
le suelta los cabellos de maraña gris,
se desmenuza en los recuerdos,
se acaba en los olvidos.

Los pájaros desgreñan la atmósfera
y aclaman
con sus voces
que la ciudad se acaba,
se deshace,
del puro temor
de los Pirules conmovidos:
por mis inverosímiles aortas
desgajadas;
por tus imposibles ventrículos pasivos
saturados de vacío;
y se juzga innecesario
decir tu nombre
decir que te conozco
-¿conocí?-

Pero
inevitablemente
viven las Jacarandas
que
inevitablemente
se desbordan,
desobedecen
y se quiebran.

La ciudad enmudece:
hierve la soledad,
palpita
y se evapora,
humedece el aire,
se condensa en los ojos
y gotea para adentro
entrando muy hondo como virus
y se anega no sé dónde.

Montalvo Rodolfo
“Lugar sobre tierra”, 15 de Febrero de 1999.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Catarsis III

¿Y si el amor que te tengo
-sólo esta tarde,
sólo esta noche,
mañana por la mañana-
fuera un polvo
que se lavara con la lluvia...?

¡Que llueva!

Que llueva para salirme a caminar.

Rodolfo Montalvo Medellin
Sobre las cuatro casas, 2001

martes, 8 de diciembre de 2009

A todo lo que resguarda tu nombre de siete letras

para A.A.G.

Pienso
         en el Planeta que te sostiene
rotando silencioso

Misterioso el Sol
                     que lo sostiene
Mantiene ese Sol Tu existencia.


Montalvo Rodolfo
Sobre las cuatro casas.