Para ti
que fuiste alguna vez
el sonido
del abrir
de una puerta,
angosta
como mi lugar de procedencia:
vagina abierta
-la puerta-
para que me visitaras
en el útero
de mi adolescencia;
Para ti
humo anidado
en los pulmones citadinos
con sus alvéolos
de algodón;
Para ti
habitante del sistema urbano
que en sus aurículas caminas,
oxígeno en sus arterias,
abundante torrente
en su carótida;
Para ti
lóbulo de un órgano cualquiera
vital inevitable,
célula primigenia
de mis células;
Para ti
Hombre
eslabón de la cadena evolutiva,
hererada herencia,
homenaje al ADN;
Para ti
han sido - serán-
estas líneas.
Montalvo Rodolfo
Sobre las cuatro casas, junio de 1996.
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